¿Qué son necesidades especiales?
Cada estudiante tiene necesidades específicas. Aprender un idioma extranjero supone un desafío para todo el mundo. Sin embargo, algunos estudiantes están aprenden en circunstancias atípicas. Tienen necesidades especiales. Por ejemplo, algunos tienen dificultades especiales para oir, ver, hablar o moverse. Están aprendiendo fuera de los parámetros sensoriales típicos. Otros estudiantes tienen dificultades especiales para concentrarse, comprender, decodificar o asimilar, lo que a su vez afecta la capacidad de leer o escribir. Son estudiantes fuera de los parámetros cognitivos típicos. Aún otros experimentan circunstancias emocionales, psicológicas o culturales específicas, que pueden, a su vez, influir en parámetros sociales o conductuales. Algunos estudiantes pueden experimentar una combinación de estas situaciones. Vale la pena observar que los estudiantes con necesidades especiales incluyen estudiantes dotados, que porque son brillantes también caen fuera de los objetivos curriculares.
¿Un problema irresoluble?
Muchos educadores no tardarán en detectar a un niño o una niña que está experimentando dificultades. Desgraciadamente las cosas a veces se detienen ahí. Un diagnóstico, apoyo y seguimiento del especialista pueden ser bienes escasos. Así, los años pueden pasar sin que se haga nada. En algunas situaciones, los propios padres pueden estar descubriendo que es necesario un apoyo especial a medida que la niña o el niño crece. Un proceso muy difícil en sí mismo, que requiere una gran comprensión y sensibilidad de los educadores. Otras veces pueden ser plenamente conscientes de que su hijo o hija necesita mucha ayuda desde el comienzo. Pueden sentirse abandonados por el sistema escolar y sentir cada periodo escolar como una lucha gigantesca en busca de apoyo e inclusión. Desafortunadamente, todo puede depender de la iniciativa de una profesora con demasiado trabajo, excesivamente estresada con otros veinticinco niños y niñas, como para insistir en sacar adelante un proceso para uno solo.
Acertar en la intervención
Debido a que la intervención temprana puede marcar una gran diferencia, es crucial que exista un protocolo de acción y apoyo en las escuelas. Esto requiere una excelente coordinación entre la dirección, los maestros de clase, los profesores de idiomas y los maestros especializados, y, por supuesto, las familias y los estudiantes... También requiere que todos los profesionales involucrados tengan una cierta cantidad de formación. Por último, pero no menos importante, los responsables políticos que controlan la financiación y los recursos deben comprometerse a proporcionar educación inclusiva, es decir, financiación y recursos. En los últimos años hemos visto una tendencia al contrario, al aumento del número del alumnado por clase, a la reducción del número de profesoras y profesores especialistas para apoyo. En el lado positivo, la mayoría de los programas universitarios ahora incluyen educación especial como parte del programa obligatorio general para todos los profesores en formación.
Los estándares
Estándares y exámenes estandarizados pueden hacer más para obstaculizar que para ayudar a muchos estudiantes con necesidades especiales, que a menudo quedan fuera de las etapas previstas. En las mejores circunstancias, los estudiantes con dificultades sensoriales pueden compensarlas y en realidad mostrarse excepcionalmente dotados. Muchos otros están atrapados en un sistema mal adaptado a sus necesidades, y se quedarán "atrás". Puede ser útil tener en cuenta que los estándares, los niveles y, de hecho, las expectativas son constructos abstractos.
¿Cómo ayudar a los estudiantes con necesidades especiales a aprender?
Lo primero que podemos hacer es armarnos con información e ideas. Muchas comunidades online proporcionan apoyo específico, sugerencias y recursos. Casi todas las situaciones antes mencionadas están hoy en día siendo investigadas. Y hay muchos desarrollos tecnológicos, técnicas y estrategias para ayudar a la gente en cada situación.
Lo siguiente que podemos hacer es averiguar cuánta atención individual se necesita y cómo se puede proporcionar.
El aprendizaje grupal no en todas las ocasiones es la mejor opción para el alumno o alumna, pero en general sí lo es. Los grupos pequeños típicos de las clases extraescolares son los mejores. En la escuela hay maestras y maestros especialistas en necesidades especiales o en inglés, pero no normalmente en ambos. En la escuela, los profesores no siempre se sienten libres para adaptar el plan de estudios. En las clases extracurriculares, aunque el profesorado no suele capacitarse en necesidades especiales, sí puede hacer lo que sea mejor para los alumnos y alumnas individuales con más libertad. Además, no necesita seguir rígidamente un currículo o exámenes.
En este caso lo mejor es ser lo más abierto posible sobre las circunstancias para dar al educador la oportunidad de adaptar clases, técnicas y métodos. En grupos de aprendizaje de idiomas fuera del entorno de educación formal es mucho más fácil adaptarse al ritmo y a las necesidades de los participantes.
Los desafíos físicos
Las dificultades motoras abarcan una amplia gama de estudiantes, incluyendo personas que son total o parcialmente sordas, ciegas, incapaces de hablar y/o paralizadas. También estudiantes con dispraxia. Las personas en todas esas circunstancias pueden aprender segundas y terceras lenguas si usan los canales sensoriales que son efectivos para ellos. Por ejemplo, un estudiante con dificultades auditivas puede confiar más en el estímulo visual. Por el contrario, un estudiante con deterioro de la vista dependerá más del estímulo de audio.
Aunque a veces aparentemente son menos evidentes, las dificultades cognitivas quizás suponen desafíos mayores de lenguas extranjeras, en términos de aprendizaje.
Desafíos cognitivos
Al igual que la gente crece físicamente a diferentes ritmos, los procesos mentales que implican percepción, razonamiento, ordenamiento, planificación, memorización, procesamiento o conocimiento, pueden desarrollarse a diferentes ritmos. Una vez más, en educación hay parámetros que se consideran típicos en ciertos grupos de edad. Por ejemplo, con siete años, en primaria muchos estudiantes estarán leyendo.
Comprender las necesidades cognitivas
Los estudiantes con dificultades cognitivas pueden incluir aquellos con dislexia o déficit de atención. No hay una etiqueta única para todas estas situaciones de aprendizaje. Un estudiante con dislexia, que puede tener gran dificultad para procesar elementos léxicos, puede a la vez ser muy inteligente y estar muy por delante de otros estudiantes comprendiendo conceptos o pensando lateralmente. En este caso utilizar audio será muy útil.
Igualmente, un estudiante con dislexia también puede tener graves dificultades para asimilar la información, lo que puede conducir a la desconexión o desenganche. Como antes, comunicar abiertamente la situación puede ayudar al profesor de idiomas a presentar el material de forma esquemática, organizada, usando bolos y espacios que puedan ayudar al estudiante.
Más allá de las dificultades inherentes al procesamiento, los estudiantes con dificultades cognitivas también pueden sufrir de baja autoestima, tras años de fracasar sistemáticamente en todo. El estímulo y la alabanza son vitales en esta situación. La autoestima negativa del estudiante puede ser mucho más limitante que una discapacidad de procesamiento.
Por ejemplo un buen hábito de trabajo es planificar la clase a tres niveles: una tarea sencilla que todo el mundo pueden hacer fácilmente, otra tarea al alcance de la mayoría con algún apoyo y una última tarea a la altura de los estudiantes más rápidos. Esto significa que todo el mundo puede sentirse bien en algún momento. Será muy útil una buena planificación a principios de año para obtener material apropiado extra. Simplemente tener el material adecuado a mano es un paso importante para los educadores.
Retos emocionales y de comportamiento
Las personas pueden tener circunstancias sociales, familiares o de desarrollo que afectan su capacidad para integrarse en una clase. Esos factores pueden causar dificultades físicas, mentales o emocionales que a su vez afectan la capacidad del estudiante para socializarse, adaptarse o respetar las normas sociales. En suma, el aprendizaje puede verse afectado por tensiones, preocupaciones, malentendidos o falta de confianza.
Pueden ser alumnos en el espectro del autismo. O ser estudiantes de otras culturas o estudiantes que están clínicamente deprimidos. ¿Pueden estos estudiantes aprender otro idioma? La respuesta es definitivamente sí, si los educadores pueden adaptarse a lo que necesitan.
Adaptación a las necesidades emocionales
Un simple gesto como dar a un niño su propio asiento o establecer señales muy claras para iniciar o terminar una actividad puede dar a un estudiante autista una sensación de seguridad y rutina, lo que a su vez puede facilitar su bienestar dentro de un grupo, y finalmente el aprendizaje. O en un caso completamente diferente, los valores culturales en conflicto en el hogar y en la escuela pueden hacer que algunos estudiantes queden mudos. La clase de inglés puede proporcionar un espacio neutral donde todas las culturas están en pie de igualdad, si el educador puede aprovechar su potencial para hacerlo.
En una tercera situación, totalmente diferente, el comportamiento perturbador puede ser un grito de atención. Permitir la elección y el control de un estudiante puede ayudar a calmar situaciones.
Emparejar a los alumnos de manera sensible a menudo ayuda a los que tienen dificultades emocionales. Es crucial que todos se sientan una parte igual del grupo. Hay muchas técnicas y métodos útiles. Sin embargo, la adaptación a las necesidades emocionales especiales es más una voluntad de incluir, una capacidad de empatía o un estado de ánimo, que cualquier técnica mágica.
¿Es realmente posible que las personas con necesidades especiales aprendan un segundo idioma?
Muchos países tienen iniciativas y políticas serias para ayudar a los alumnos con necesidades especiales, como el programa No Child Left Behind o Atención a la Diversidad en España, y poco a poco vemos una mayor comprensión social y aceptación de los estudiantes con necesidades especiales. Sin embargo, en los últimos años las políticas de austeridad han tenido un efecto devastador sobre la situación de los estudiantes con necesidades especiales en el sistema público. El aprendizaje extraescolar del idioma proporciona actualmente un contexto que puede ser beneficioso para las personas que necesitan método, material y enfoque fuera de los marcos habituales.
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